El vencejo es un ave migratoria de color oscuro, alas largas y forma de “boomerang”. Pasa casi toda su vida en el aire: come, bebe e incluso duerme volando. En primavera y verano llega a nuestras ciudades para criar antes de volver a África.
Muchas aves encuentran refugio en las ciudades. Tejados, parques y huecos en las fachadas se convierten en lugares donde alimentarse, descansar o criar.
Las aves urbanas ayudan a controlar insectos, dispersan semillas y forman parte del equilibrio natural de la ciudad. Además, escuchar sus cantos y observarlas nos conecta con la naturaleza.
Cada año, millones de aves recorren miles de kilómetros buscando mejores condiciones para alimentarse o criar. Algunas cruzan continentes enteros guiándose por el Sol, las estrellas y el campo magnético de la Tierra.
El vencejo es uno de los animales que más tiempo pasa volando. Puede recorrer miles de kilómetros en sus migraciones y alcanzar gran velocidad. Sus patas son muy cortas, por eso apenas puede caminar ¡el cielo es su verdadero hogar!

El estornino es un ave muy sociable y ruidosa. Su plumaje oscuro brilla con tonos metálicos al sol y tiene la capacidad de imitar sonidos de otras aves e incluso ruidos urbanos.

El gorrión ha vivido junto a las personas durante siglos. Pequeño y confiado, suele verse en plazas y terrazas buscando migas o insectos.

El jilguero destaca por la mancha roja de su cara y las franjas amarillas de sus alas. Su canto es rápido, alegre y muy fácil de reconocer.

El mirlo macho tiene plumaje negro y pico naranja intenso. Es famoso por su canto melodioso, especialmente al amanecer y al atardecer.

El petirrojo es pequeño y muy curioso. Su pecho anaranjado lo hace inconfundible y suele acercarse bastante a las personas en parques y jardines.

La tórtola turca tiene un canto repetitivo y tranquilo. Se adapta muy bien a las ciudades y suele verse posada en cables y tejados.

¡Nuestro amigo!

El verderón tiene tonos verdosos y amarillos en las alas. Su canto combina silbidos y notas rápidas que suelen escucharse desde árboles y jardines.
Las aves necesitan espacios seguros para vivir y, ya que compartimos la ciudad con ellas: evita destruir nidos, respeta sus épocas de cría y mantén zonas verdes para protegerlas.
Si encuentras un ave herida o quieres colaborar en su conservación, puedes contactar con asociaciones y centros de recuperación de fauna. Muchas organizaciones trabajan para proteger a los vencejos y otras aves urbanas mediante rescates, educación ambiental y conservación de nidos.