Aquí la música deja de ser solo notas y ritmos: se convierte en atmósfera. Los sintetizadores crean paisajes sonoros, desde los hipnóticos Klaus Schulze y Tangerine Dream hasta la espiritualidad de Kitaro en Japón. Brian Eno nos enseña que la música puede fluir y acompañarnos, no solo entretenernos.
"Love on a Real Train", Tangerine Dream (banda sonora de "Risky Business", 1984).
Este tipo de sonido no surge de la nada. Forma parte de una corriente alemana conocida como kosmische musik (música cósmica), vinculada al krautrock, donde los artistas buscaban romper con las estructuras tradicionales del rock para explorar algo mucho más libre y expansivo.
Grupos como Popol Vuh o Tangerine Dream comenzaron a crear piezas largas, hipnóticas, llenas de repeticiones y texturas, que no estaban pensadas para ser canciones al uso, sino auténticos viajes sonoros.
1947, Berlín (Alemania)
2022, Berlín (Alemania)
Hits: "Cyborg", "Timewind"
Directo de Klaus Schulze en la televisión alemana, 1977
Pero mientras en Alemania se exploraban estos paisajes cósmicos, en otros lugares comenzaba a surgir una idea diferente: ¿y si la música no tuviera que ser el centro de atención?
Esa idea cristaliza en un concepto que hoy conocemos como música ambient. Y si hay una figura clave en su desarrollo, es Brian Eno.
Con obras como Music for Airports, Eno propone una música pensada no para ser escuchada activamente, sino para transformar el espacio, para influir en cómo nos sentimos dentro de él.
1948, Suffolk (Inglaterra)
Hits: "Music for Airports", "An Ending (Ascent)".
"An Ending (Ascent)", Brian Eno ("Apollo: Atmospheres and Soundtracks", 1983)
A partir de ahí, la música electrónica se vuelve cada vez más evocadora, más ligada a la imagen y a la emoción.
Empieza a encontrar un lugar natural en el cine y el documental, donde estos paisajes sonoros ayudan a construir atmósferas que las imágenes por sí solas no pueden transmitir.
"Finale", Michael Stearns (banda sonora de "Baraka", 1992).
Este tipo de música abre también la puerta a una corriente que busca algo más que lo estético: busca lo espiritual, lo introspectivo, lo relajante.
Así nace lo que se conocerá como New Age, una música pensada para la calma, la contemplación y la conexión interior.
Dentro de este movimiento, algunos artistas lograron llevar estos sonidos al gran público, combinando accesibilidad con una fuerte identidad sonora.
Un ejemplo claro es Enya, que consiguió que millones de personas conectaran con esta estética etérea y envolvente.
Videoclip original de "Caribbean Blue", Enya ("Shepherd Moons", 1991).
1953, Toyohashi (Japón).
Hits: "Silk Road", "Heaven and Earth".
Cabecera de la serie "Silk Road" compuesta por Kitaro y emitida en 1980.
Y en paralelo, otros compositores llevaron esta sensibilidad al terreno cinematográfico, creando algunas de las bandas sonoras más icónicas de la historia.
Uno de los nombres imprescindibles aquí es Vangelis, capaz de combinar emoción, épica y electrónica en un lenguaje universal.
1943, Volos (Grecia) - 2022, París (Francia)
Hits: "Albedo 0.39", "Spiral", "Carros de fuego", "Blade Runner".
Tema de "Blade Runner", Vangelis (banda sonora de "Blade Runner", 1982).
"Alpha" interpretado por Vangelis, 1976.
Escucha los temas de esta sesión y algunos adicionales de Popol Vuh, Steve Roach, Ray Linch, Aphex Twin o Boards of Canada en Spotify